Tiempo Argentino - Argentina – 15 de octubre de 2012 -
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"El proyecto de ART trata de
impedir la litigiosidad"
Fue gerente de la Superintendencia
de Riesgos del Trabajo. Analiza el proyecto de ley que debate el Congreso.
Ignacio
Chausis
Carlos
Rodríguez es uno de los mayores expertos en salud y seguridad del trabajo del
país, especialidad que lo llevó a desempeñar diversas responsabilidades en la
administración pública nacional –gerente general en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo bajo el gobierno de Néstor Kirchner– y
provincial, donde hasta el año pasado estuvo a cargo del Ministerio de Trabajo
de Santa Fe bajo el mandato de Hermes Binner. En diálogo con Tiempo Argentino,
Rodríguez expuso su visión crítica acerca del proyecto de ley que plantea
modificaciones a la legislación de riesgos del trabajo.
– ¿Cuál es su opinión sobre las
modificaciones a la legislación de riesgos del trabajo?
– Este país
está manejado por dos leyes, una es la 19.587, de Higiene y Seguridad,
elaborada por una dictadura y reglamentada por otra, y por la Ley de Riesgos de Trabajo
producto del neoliberalismo. Estas dos normas no atacan ninguna de las dos
cosas. O sea, la nueva norma lo que hace, por un lado, es reglamentar la
mutualidad, cosa que podía hacerse de cualquier forma porque ya figuraba dentro
de la ley la posibilidad de asociaciones sin fines de lucro. Y la otra es
intentar resolver el problema de la accidentabilidad, pero sin intentar
resolver las causas de esta. Esto es lo central. El proyecto trata de impedir
la litigiosidad, pero la forma de evitarla es conocida mundialmente: que la
reparación sea suficiente y oportuna.
Ninguna de
estas dos proporciones se dio y entonces existe la judicialización, que no es
causa sino consecuencia.
– O sea, para usted se hacía necesario
ocuparse de la seguridad en el proyecto.
– Aquellos
que trabajamos en prevención en líneas generales trabajamos justamente en el
ataque a las causas. Realmente se ha perdido una oportunidad. Actualmente, Perú
tiene mejores normas, y se trata de un país que siempre tuvo un atraso
considerable respecto del nuestro. Además, lo curioso y contradictorio es que
el año pasado hemos ratificado en el Parlamento los dos convenios más
importantes en salud y seguridad del trabajo que tiene la OIT : el 155 y el 187; es
decir, con haber seguido el eje de estos dos convenios se hacía una reforma en
serio.
– ¿Qué evaluación hace de la actualización
periódica de las indemnizaciones?
– Me parece
muy bien, pero se podría haber hecho de cualquier forma sin tanta alaraca. De
la misma forma habría que actualizar las multas por infracciones a las leyes.
Lamentablemente, están reguladas por el Pacto Federal, estamos ahora con las
mismas multas que hace seis o siete años atrás. Se pierde el poder disuasorio
de una norma cuando las multas son ridículas respecto a la infracción.
– ¿Puede bajar la litigiosidad a partir de
las actualizaciones semestrales de las indemnizaciones?
–Depende del
nivel de inflación. Esperemos que sí. Igual creo que no es la única causa. Por
ejemplo, hay enfermedades que no aparecen dentro del listado de enfermedades
profesionales.
– Una de las mayores críticas tiene que ver
justamente con la "opción excluyente" entre la vía judicial o la
reparación por vía administrativa.
– Es anticonstitucional
y va a traer problemas. Creo que se podría haber manejado de otra forma. Si el
sistema es injusto y no es completo, va a ser muy difícil evitar la
litigiosidad en un país donde no cabe duda que la vía de la judicialización es
muy abierta, hay "costumbres", por así decirlo.
Soy médico,
no abogado, pero creo que con esto va a haber una demora, un período de calma,
y luego va a aparecer nuevamente la litigiosidad porque hacen falta soluciones
de fondo.
– ¿Cómo puede cambiar el sistema con la
creación de ART mutuas sin fines de lucro?
–Primero,
vamos a ver si se crean mutuas, porque la posibilidad de crearlas existió
siempre y nadie la utilizó. En cambio sí existen ART de origen sindical. A los
sindicatos no les interesó, y fundamentalmente no les interesó a los
empresarios.
En
principio, lo que uno tiene que pensar es que está bajo un sistema de
reparación con fines de lucro, es decir, hay gente que lucra con la sangre de
los trabajadores, y esto pareciera al menos poco agradable.
Yo diría,
ampliamente injusto. Fíjese los ejemplos de otros países, como Uruguay y Costa
Rica. Curiosamente, los dos tienen un sistema similar, con un banco que es el
Banco de Seguros del Estado, que tenía todos los seguros; luego, los dos países
desmonopolizaron los seguros, los abrieron a las competencias externas y los
privatizaron, todos menos los de riesgos del trabajo.
– ¿Hay casos exitosos en el mundo en lo que
hace al funcionamiento de mutuas?
–Las mutuas
alemanas demostraron una eficiencia enorme, que no tuvieron las malas copias
que se hicieron en España y Chile.
En Alemania,
las mutuas fueron la primera muestra de la seguridad social; hay que remontarse
al canciller Bismark, con una norma que pervive desde hace más de 100 años. Y
con una estructura de más de 4000 inspectores propios de las mutuas. Acá, en
cambio, las ART ni siquiera conocen a las empresas a las que les otorgan los
seguros de riesgos de trabajo. Lamentablemente, cuando usted tiene que asegurar
un coche, se lo vienen a ver o lo lleva a la oficina de seguros para que
analicen su estado. En materia de riesgos de trabajo, las empresas se aseguran
por teléfono.

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